Los campos mórficos son una propuesta del biólogo Rupert Sheldrake que postula la existencia de campos de información que organizan no sólo a los organismos vivos sino también a los sistemas familiares, sociales y culturales.
Estos campos transmiten patrones de comportamiento, emociones y vivencias entre miembros de un mismo sistema, aún a través de generaciones, sin que medie un contacto físico directo.